7 cosas que podemos aprender de los ancianos

Harmonía / 2017-01-30

Quien en realidad ama a la vida es quien se permite envejecer

Sófocles

 

Vivimos en una sociedad que venera la juventud y se esfuerza indeciblemente por conservarla, como si no fuera solamente una etapa de aprendizaje. Este mundo parece estar hecho por y para los adultos jóvenes y otros grupos etarios, como los niños y los ancianos, cada vez son más relegados de los espacios públicos, pero también de los entornos familiares. Hemos convertido un proceso natural y hermoso como el envejecimiento en algo indigno que debería avergonzarnos y que necesitamos aplazar y ocultar.  

 

Respetar y honrar a los ancianos es también respetar y honrar nuestro propio proceso de envejecimiento, aceptar que las etapas terminan y abrazar el futuro sin miedos y sin complejos, sabiendo que el tiempo vivido se transforma en aprendizaje y en sabiduría. Aquí hay una lista de siete cosas que podemos aprenderles a los adultos mayores y que, sin duda, necesitamos en nuestro día a día.

 

1. Ten paciencia. Los ancianos saben que la impaciencia es un defecto de la juventud y han aprendido a controlar la ansiedad y a dejar que la vida fluya a su propio ritmo. Definitivamente necesitamos un poco de eso en nuestras vidas.

 

2. No necesitas la mayoría de las cosas que crees que necesitas. Cuando has vivido muchos años, por fin comprendes que la mayoría de lo que te parecía indispensable en realidad era absolutamente prescindible y lo verdaderamente importante siempre estuvo frente a ti.

 

3. Pasa más tiempo con tu familia. Cuando le preguntas a un anciano qué haría diferente si pudiera vivir de nuevo, la respuesta casi siempre es pasar más tiempo con las personas que amó durante su vida. ¿Qué recuerdos quieres tener al final de tus días? De eso se trata todo.

 

4. Diles a tus amigos que los amas. Los ancianos han perdido a muchas personas importantes y saben que la única forma de sobrellevarlo es teniendo la certeza de que esas personas sabían lo importantes que eran para ellos. 

 

5. Sé amable contigo mismo. No te juzgues tan duramente, cuando envejezcas verás que no eras tan tonto/feo/gordo/incapaz como siempre creíste. No desperdicies tu juventud sintiéndote inseguro.

 

6. Todos tus problemas se verán ridículos un día. Una de las mejores lecciones que pueden darnos las personas de la tercera edad es que todo lo que ahora nos preocupa un día parecerá una nimiedad. Recuerda: el tiempo todo lo cura.

 

7. No tengas miedo de hacer el ridículo. Si quieres bailar, baila; si quieres cantar a todo volumen, canta. Nunca permitas que el miedo te detenga. La vida es demasiado corta para preocuparnos por "cómo nos vemos", ¡hay que vivirla!

 

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