5 sencillas recomendaciones para irte a vivir sola o solo

Harmonía / 2017-11-24

Al principio, la idea de abandonar el “nido familiar” para comenzar a vivir solos puede resultarnos abrumadora y aterradora: la creencia de que no seremos capaces de sostenernos por nuestros medios puede detenernos de dar ese gran salto que forma parte de la vida adulta y es señal de responsabilidad e independencia. Dejar la casa familiar para irte a vivir por tu cuenta por primera vez es una experiencia increíble y llena de retos que, por complejos que parezcan, te harán crecer y afirmar tu plena libertad como adulto joven. Tener nuestro propio espacio es material de grandes fantasías donde podemos ser quienes queremos ser a plenitud, hacer lo que deseamos y divertirnos, claro está, siempre con la precaución y cuidados que amerita ser dueños y responsables de nuestro tiempo y lugar. Aquí te damos algunos tips muy generales que te pueden ser bastante útiles cuando ya tomaste la gran decisión de vivir por tu cuenta:

 

1. Busca las mejores opciones de vivienda. A veces, las mejores ofertas se encuentran caminando. Confía más en tu sentido de ubicación, intuición y rutas de movimiento que en las páginas de internet que te ofrecen rentas espectaculares o espacios que poco tienen de verdaderos. Sal a caminar buscando letreros de departamentos, casas o cuartos en renta, habla con tus amigos y hazles saber que estás en busca de un lugar dónde vivir para que también ellos puedan pasarte información si tienen la oportunidad. Si pensaste en vivir con roomies y por el momento no hay ningún amigo o pareja con quien te hayas organizado para compartir juntos la renta, lo mejor sería investigar quién de los conocidos de tus amigos está buscando roomie. Quizá seas tú el indicado. Existen también algunas páginas especiales para buscar compañeros de departamento, pero te sugerimos mucho cuidado y atención para confirmar que sean personas confiables y anuncios reales. Si concertan una cita, fíjate que la zona del departamento o casa sea de tu agrado.

 

2. Organiza tus finanzas. Una vez que hayas encontrado tu lugar o estés debatiéndote entre un par de opciones cerradas, deberás tener un plan bastante bien estructurado de cómo repartirás tus ingresos económicos entre el pago de renta, mantenimiento, servicios, despensa, gastos personales y fondo de ahorro. Quizá sea la parte más compleja de toda tu travesía por el mundo de la independencia, pero no es tan grave como parece. Lo importante es tener claros los números de tus ingresos y hacer una distribución racional sin usar el 100% de tu capital mensual, para que puedas tener un “colchoncito” de ahorro en caso de emergencia.

 

3. Vuelve tu espacio un lugar donde desees estar. Ya que la mudanza haya descargado la última de tus cajas, bienvenido a tu nuevo hogar. Haz que este nuevo espacio, ya sea una casa, un departamento o cuarto se convierta en tu hábitat, santuario, zona de comodidad o como quieras llamarle. Este espacio es tuyo y lo primero que deberás hacer es personalizarlo para hacerte sentir “como en casa”. Por fin tendrás las libertades decorativas y de estilo que quizá no tenías con tu familia. Vuelve tu espacio habitable y apetecible, que quieras estar en él, con sus zonas destinadas a relajarte, a ponerte a pensar o a leer, a trabajar, etc. Tu personalidad creativa tiene ahora uno de sus lienzos más grandes, ¡aprovecha la oportunidad!

 

4. Consigue un pizarrón para pendientes. Este consejo podría parecer muy superficial, pero no sabes cuántas vidas ha salvado (y organizado) el tener un pequeño pizarrón de plumones colgado en algún lugar discreto pero visible donde puedas anotar pendientes de compras, gastos, pagos próximos, reparaciones, fechas importantes y demás. Esto también te ayudará con el punto 2 de tus finanzas, ahora que no hay nadie recordándote lo que debes hacer o ahorrar. Sólo necesitas de ti mismo.

 

5. En caso de ser roomies, establezcan reglas sobre los espacios comunes. Si la situación te llevó a vivir en compañía de más personas, lo primero que se necesitará acordar serán las reglas de convivencia en los espacios comunes. Cada quién tendrá su propia habitación y podrá hacer en ella lo que le plazca, pero al tratarse de una casa o departamento compartido existirán espacios que son de todos: baño, cocina, sala, comedor, patio. Estas son las “áreas comunes” y son las únicas que tendrán las mismas reglas para todos acerca de la limpieza, el orden y el ruido. En el respeto se basará la buena convivencia, y a cada quién le tocará mantener neutros esos sitios para que sean utilizados por igual entre los habitantes y posibles invitados.

 

Y listo. Cada quién construye su plan de vida según sus necesidades y posibilidades pero estas cinco sencillas recomendaciones generales podrían serte de mucha ayuda, aunque la recomendación más importante es pequeña y nos la reservamos para el final: ¡no tengas miedo de dar este gran paso, lo disfrutarás!

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