5 formas de cultivar una imagen corporal positiva en tus hijas

Harmonía / 2016-10-07

La sociedad actual pone una gran presión en las mujeres jóvenes que constantemente son bombardeadas con imágenes publicitarias con estándares de belleza poco realistas.  Así como anuncios de numerosos productos que utilizan cuerpos de mujer o partes de ellos para vender artículos que pueden o no tener nada que ver con las mujeres. Existe también una tendencia a criticar a las mujeres por su forma de vestir y apariencia física, no por sus logros personales, conocimientos, calidad moral o contribución social.  Entre todas estas tendencias culturales y publicitarias puede resultar un gran reto cultivar una imagen corporal positiva en nuestras hijas. Pero eso no significa que nos demos por vencidos, ya que ellas nos necesitan  para apoyarlas en el camino de aprender a amarse a si mismas. Estas son algunas cosas que puedes enseñarles a tus hijas para propiciar una buena imagen corporal: 

 

1. Aprender a escuchar su cuerpo

Esto tiene que ver con enseñar a tus hijas a que sus decisiones vengan de acuerdo a la una evaluación personal de cómo se sienten y no de parámetros exteriores que pueden no coincidir con la realidad de sus necesidades. Por ejemplo, podemos empezar por transmitirles que es mejor comer cuando se tiene hambre y parar una vez que se está lleno. También a percibir las diferencias entre comer alimentos nutritivos y comer golosinas o botanas. Lo importante es que estas decisiones vengan de una experiencia directa en la que ellas comprueben el efecto de cada alimento en su cuerpo. La alimentación es sólo un ejemplo, lo mismo podemos hacer con el sueño, los niveles de energía, los cambios en las emociones. 

 

2. Evitar las críticas negativas

Las palabras que utilizamos para calificar las cosas tienen un impacto profundo en cómo nos sentimos con respecto a ellas. De tal forma que lo mejor es transmitir el mensaje de que la comida nos proporciona energía para nuestras diferentes actividades y debemos usarla para mantener nuestra salud. En lugar de relacionar la comida con “dietas” de moda o restrictivas que pueden afectar negativamente la relación de nuestras hijas con los alimentos. 

 

3.  Aceptar nuestras imperfecciones

Socialmente todos podemos experimentar presiones para ser perfectos, pero aunque queramos ser una mejor versión de nosotros mismos y nos esforcemos para ello, lo cierto es que nunca seremos perfectos. La perfección no es un estado fijo e inamovible, un destino al cual llegas y ya está ¡eres perfecto! En realidad la vida se trata más del proceso de perfeccionamiento de las cosas que quizá nunca llegue a la anhelada meta, pero que definitivamente reflejará mejorías. Para que nuestras hijas tengan una imagen corporal positiva aprendan amarse a si mismas, es esencial que puedan apreciar todos los aspectos de su corporalidad. Lo intrincado y maravilloso del cuerpo humano y aceptarlo tal y como es. Esto por supuesto empieza con que nosotros las aceptemos y amemos y les dejemos claro que esto seguirá siendo así independientemente de su peso o talla. 

 

4. Evitar clasificar ciertos alimentos como “prohibidos”

Es cierto que no todos los alimentos son buenos para la salud de nuestras hijas, pero más que satanizarlos es conveniente que facilitemos a nuestras hijas información sobre nutrición y las dejemos tomar decisiones juiciosas. Es decir, quizá un día quieran comer helado y está bien, lo mejor es que lo disfruten, pero que estén conscientes de que eso no es adecuado todo los días para su salud. En lugar de prohibir los alimentos es mejor enseñarles como convivir en equilibrio y moderación. 

 

5. Dar el ejemplo

Quizá uno de los retos más profundos de los pares es que los hijos los llevan a vivir a la altura de sus palabras, ya que las acciones tienen una mayor influencia en su conducta. De tal manera que quizá es el momento de reflexionar sobre nuestras conductas con respecto a nuestra imagen corporal y la de otros. ¿Hay algo que podamos mejorar o sanar para tener una mejor relación con nosotros mismos? Este quizá sea el momento de abordar esas cuestiones. 

 

Estas son algunas de las cosas que podemos hacer para nuestras hijas puedan desarrollar una buena relación tanto con los alimentos como con su cuerpo. Pero lo más importante es mantenernos en constate comunicación con nuestras hijas  y transmitirles nuestro amor incondicional. 

 

Con información de Mind Body Green

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