5 estrategias para criar niños más generosos y compasivos

Harmonía / 2016-10-12

A veces, al educar a nuestros hijos, pensamos en su felicidad individual y no reconocemos que para cultivar una vida realmente feliz es necesario pensar en los demás y desarrollar empatía, compasión y generosidad. Estas virtudes son la clave para que una persona tenga relaciones íntimas duraderas y lleve una vida integral.

 

El psicólogo de Harvard Richard Weissbour toca puntos muy importantes en este video, los cuales nos pueden servir como importantes recordatorios para una educación que tenga en cuenta el mundo y nuestra interconexión con el entorno. Esto más allá de que éticamente suena muy bien, tiene cierta ciencia: estudios muestran que las personas altruistas o que realizan actividades para ayudar a los demás son más felices. Pensar en la felicidad de los demás, te hace más feliz. 

 

1. Cuidar a los demás debe de ser prioridad 

 

Esto es, los niños deben de aprender a pensar en los demás y a tener actitudes que beneficien también a los otros. "Balancear sus necesidades con las de los demás... honrar compromisos". Para esto Weissbour recomienda que se enseñe "lo más importante es que seas generoso", como si esto fuera igual a la felicidad.

 

2. Proveer oportunidades para que practiquen su generosidad y gratitud

 

Weissbour apunta que existen estudios que muestran que las personas que expresan su gratitud y practican la compasión son más sanas y felices. No se deben recompensar los actos de gratitud y ayuda con premios, debe de establecerse como una norma, como una cualidad humana básica. Una forma de inculcar esto es motivando a que los niños ayuden a sus amigos a que echen la mano en la casa.

 

3. Expandir el círculo de su cuidado

 

Traducimos "care" por cuidado, pero no es exacto, significa también cariño. En otras palabras le deben importar personas y cosas a los niños que vayan más allá de la familia y de su círculo íntimo. Esto ayuda a tomar una visión más grande de la vida. Una forma de hacer esto es asegurarte de que los niños sean amigables con las personas que los sirven, como el chofer del camión de la escuela, el mesero, etc. 

 

4. Ser un buen ejemplo 

 

Los niños aprenden valores éticos de los mayores. Practica la honesitidad, haz que piensen sobre dilemas éticos y asesóralos, reconociendo su inteligencia.

 

5. Enséñales a manejar sentimientos o emociones negativas

 

La vida inevitablemente los hará vivir momentos emocionalmente difíciles y la habilidad de cuidar o pensar en los demás se ve abrumada por el enojo, la envidia, el odio, etc. Enséñales que todos los sentimientos son validos pero hay algunos que no nos sirven. Si tus hijos pueden aprender a edad temprana a no frustrarse o enfrascarse en sus emociones, esto será una herramienta para toda su vida. En esto ayuda mucho la meditación. 

 

 

 

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