3 razones para aprender lenguaje de señas

Paulina Sánchez / 2017-08-14

Los seres vivos interactúan de diversas formas, y una de ellas es a través del lenguaje. Dicen, por ejemplo, que los perros y los gatos manejan lenguajes distintos y que por eso, en ocasiones, pueden malinterpretar sus acciones y señales mutuas, lo cual provoca peleas entre ellos. No obstante, si están en una misma casa desde pequeños, aprenden a distinguir el lenguaje de la otra especie y es así como descubren las diferentes maneras de “decir” lo que cada uno desea manifestar sin que haya malentendidos. La mayor ventaja de esto es que comprender el lenguaje del otro da lugar a amistades inseparables.

 

Entre los seres humanos puede suceder algo similar si aprendemos otros idiomas. Podemos conocer otras culturas, reducir la xenofobia, descubrir nuevas maneras de expresar una idea e incluso añadir conceptos a la manera de entender nuestro entorno. Con todas estas ventajas, vale la pena estar dispuestos a acercarnos a un lenguaje que rara vez consideramos aprender: el de señas.

 

La importancia de aprender lenguaje de señas

Muchas personas, sea por algún defecto de nacimiento, un accidente o malformaciones congénitas, no pueden hacer uso de sus cinco sentidos, aquellos que nos permiten percibir el mundo de cierta manera. Específicamente a las personas que padecen hipoacusia (incapacidad parcial o total de poder percibir los sonidos, comúnmente llamada sordera), el lenguaje de señas les permite interactuar de manera eficaz con otros.

 

1. Aprender este lenguaje basado en el uso de manos y gestos para describir conceptos y elaborar oraciones ofrece una gran oportunidad para generar un mundo más incluyente y accesible y para crear puentes con más personas. Además, así como cada idioma tiene ciertos sonidos y maneras de pronunciar que lo hacen único y especial, la belleza de este lenguaje radica en que depende del sentido por medio del cual percibimos más del 90% de lo que expresan los demás: la vista.

 

2. “Escuchar” a través de la observación puede ayudarnos a conocer mejor a nuestro interlocutor, ya que los gestos nos permiten notar, por ejemplo, los estados  de ánimo, la sinceridad de lo expresado e incluso los sentimientos que a veces ni siquiera necesitamos transmitir mediante palabras.

 

3. Aunado a lo anterior, el lenguaje de señas puede ser una excelente herramienta para comunicarnos con los niños que todavía no aprenden a hablar. Una de las principales causas de frustración en los padres es no saber qué necesita o qué quiere su hijo cuando llora. Afortunadamente, a los pequeños les encanta imitar a los demás y a ello se suma que sus habilidades motoras se desarrollan más rápidamente que su capacidad de hablar, por lo que no les resulta nada difícil aprender el lenguaje de señas. De hecho, un especialista en desarrollo infantil descubrió que los bebés que tenían padres sordos se comunicaban con ellos a una edad mucho más temprana –desde los 6 meses– que los hijos de padres sin problemas de audición.

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