¿Qué es un gurú y cómo encontrarlo?

María Elena Esparza / 2017-05-15

La palabra gurú viene de la tradición hinduista y se refiere a un maestro espiritual. Sus orígenes más antiguos se remontan a la época de los Upanishads, textos sagrados que datan del siglo V a. C. Precisamente de ellos proviene esta definición que me encanta: “gu”, sonido de la oscuridad, y “ru”, lo que la destruye.

 

En ese sentido, un gurú es quien ilumina a su alumno con el conocimiento y ejemplo que nutre su proceso de evolución interior. Aunque en una interpretación muy ortodoxa el gurú tendría que ser una persona que ha alcanzado la autorrealización, como Buda o Yogananda, la reflexión a la que te quiero invitar hoy a propósito del Día del Maestro tiene que ver con reconocer y aceptar las enseñanzas de tus mentores cotidianos, los que cohabitan este plano contigo y que a veces llegan disfrazados de personajes incómodos o desafiantes de tu día a día.

 

Cuando hablamos de crecer espiritualmente no podemos ignorar nuestro contexto. Seguramente si viviéramos en un entorno perfecto, de paz y armonía en el que todos los que nos rodean fueran positivos y no hubiera ninguna razón para alterarnos, frustrarnos o preocuparnos, seguir el legado de Buda sería supersencillo. Pero la realidad es que somos humanos en un terreno humano... o sea, que hay imperfección a donde quiera que miremos.

 

¡Y eso está bien! Es precisamente el contraste entre lo que es y lo que nos gustaría que fuera el que nos impulsa a desarrollarnos y decidir emprender un proceso de crecimiento interior. Muchas veces –la mayoría– no puedes controlar lo externo, a ese jefe que te saca de tus casillas, al conductor que se mete a fuerza en la fila de autos o al compañero que te tira mala onda en cada oportunidad que tiene. Sé que suena raro, pero en la lógica de que lo interno sí lo puedes manejar, ellos también son tus gurús.

 

Aceptarlos como tal requiere un poquito de humildad y mucha apertura mental. Se trata de abrirte a la posibilidad de descubrir qué te aporta lo que te molesta de ellos, cómo puedes aprovechar tus encuentros con esos personajes. Hay dos preguntas clave para recibir el mayor beneficio de su parte: ¿cuánta importancia le doy?, ¿cuándo es tiempo de establecer distancia?

 

Responder ambas con cuidado y conciencia es una puerta de entrada hacia un ser más sereno y enfocado, alineado hacia el gran gurú que hayas elegido. Cualquiera que sea su nombre, requiere de tu trabajo cotidiano para conectar íntimamente contigo.

 

NAMASTE.

¡Y gracias a todos mis maestros!

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