Dile Te amo con yoga

María Elena Esparza / 2017-02-13

Siempre es un buen momento para celebrar al amor, pero el Día de San Valentín es “el oficial” y, a pesar de que la mercadotecnia se haya encargado de quitarle su encanto, todavía hay muchas formas alternativas de disfrutarlo con originalidad y economía. Hoy te comparto una que no sólo te evitará salir corriendo a buscar el regalo de último minuto o repetir el de cada año, sino que puede convertirse en una experiencia inolvidable.

 

Se trata de una secuencia de yoga en pareja. No te preocupes, no hablo de una sesión de ejercicio intenso y sólo apto para yoguis: es una serie de posturas muy sencillas que todos podemos realizar –sí, incluso quienes no suelen hacer deporte–, que les permitirán honrar su conexión energética desde el corazón. Pueden planearla juntos o sorprender a su pareja con todo preparado para iniciar.

 

1. En sus marcas, listos, ¡emparéjense!

Este es un momento para compartir sin distracciones: apaguen su celular, busquen un espacio tranquilo en el cual puedan realizar la secuencia y, si tienen hijos, háganla cuando ya estén dormidos. Para darle un toque más especial pueden aromatizar con incienso, prender algunas velas y poner música relajante.

 

2. Frente a frente

Para la meditación inicial, siéntense uno frente al otro (si no tienen tapete, puede ser sobre una manta o cojín) con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas de su pareja. Mírense a los ojos y alarguen la espalda lo más que puedan al tiempo que empiezan a poner atención a su respiración: busquen sincronizar sus inhalaciones y exhalaciones y cuando compartan el mismo ritmo cierren sus ojos y dedíquenle un decreto positivo a su acompañante, algo que desean para su bienestar.

 

3. Equilibrio de dos mundos

Ahora vamos a probar dos posturas de pie; si estaban sobre una manta, retírenla. Acerquen sus pies y tómense de los antebrazos para flexionar sus rodillas y bajar como si hicieran una sentadilla, regresen arriba y repitan cinco veces; el reto es sincronizar la velocidad y profundidad.

La siguiente es la postura del bailarín: con el brazo estirado, toma con tu mano derecha la mano izquierda de tu pareja, que también tiene el brazo estirado; con las manos que les quedan libres vayan por el empeine del mismo lado y busquen mantener el equilibrio; descubran cómo cuando se apoyan en el otro son más estables. Hagan el otro lado y quédense tantas respiraciones como puedan en cada uno.

 

4. Gracias totales

De nuevo, sentados y con las piernas cruzadas, pero ahora con la palma derecha sobre el corazón de su pareja, cierren los ojos y simplemente siéntanla: su latido, su calor y su energía. Agradece a ese ser por compartir contigo lo más valioso que tiene: su vida; hazlo primero en silencio y al volver a abrir los ojos, antes de levantarse, díselo y revélale el decreto que sembraste para su bienestar. Sonrían por el gran regalo que decidieron otorgarse.

 

Espero que esta idea se convierta en una experiencia especial. Si te interesa probar una sesión privada completa y vives en la CDMX, puedes contactarme aquí.

 

NAMASTE.

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