4 momentos de la historia por los que no quieres ser amable

Harmonía / 2016-12-20

Todos sabemos que en un mundo ideal nos deberíamos respetar y amar todo el tiempo. Sin embargo, en el día a día la realidad parece ser bastante distinta. Desde eventos trágicos que no deberían ocurrir, como guerras y conflictos violentos, hasta peleas con nuestros seres queridos, muchas veces la gente simplemente no quiere ser amable. ¿Te has preguntado por qué?

 

El ser humano es capaz de ser tanto bueno como malo. Es gracias a su voluntad que puede elegir si quiere comportarse de cierta forma o de otra. Aun así, parecería que ser amable es realmente complicado para algunas personas. Por ejemplo, puede ser que después de desearle a alguien un buen día te sientas un poco raro, o que al saludar a un extraño en el transporte sientas pena. Parece que esta condición ocurre en muchas personas, y un video tiene una propuesta sobre los momentos históricos por los cuales no queremos ser amables con la gente. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo.

 

1. El legado del cristianismo: amable pero débil

En el cristianismo nos recomiendan que seamos amables con el prójimo, pero lo hacen a través de la misericordia y la humildad (que terminan por exaltar el fracaso). Por eso, muchas personas pueden sentir que si son amables no serán exitosas. Incluso, se tiene la idea de que un individuo poderoso no es amable, ¿no es cierto? Pues con el tiempo podemos ver que esto no es cierto. Que una persona que sabe ganarse el cariño y respeto de los demás por su amabilidad puede llegar muy lejos.

 

2. El romanticismo: amable pero aburrido

Durante el romanticismo se gestó la idea de que las personas amables eran conservadoras y tímidas. O sea, aburridas en comparación con las que desafiaban todas las leyes con tal de ser auténticas. Pero estas últimas no eran precisamente amables. Quizá con los años la gente se confunde con esta idea: ¿podemos ser amables sin ser aburridos o es más divertido perder el control y ser groseros? Parecería que hoy en día es mucho más atractivo ser amable que salvaje.

 

3. El capitalismo: amable pero pobre

Relacionado con la idea del poder y la poca amabilidad, el legado del capitalismo se refiere al mundo como un espacio de extrema competencia. Si siempre tienes que luchar por tener un lugar, por tener dinero, por pertenecer al mercado, ¿puedes ser amable, respetuoso y empático? Sí, se puede ser exitoso si se aprende a cooperar y respetar a la gente.

 

4. El erotismo: amable pero poco sexy

A veces se tiene la idea errónea de que ser amable es ser poco sexy, y de que la rudeza es atractiva. No olvidemos que esta atractiva maldad no suele tener resultados positivos, y que incluso para llegar a ella mediante fantasías sexuales, éstas sólo pueden concretarse con personas en las que confiamos.

 

Aunque con buen humor este video propone un interesante recorrido en la historia de la amabilidad, el hecho es que todos podemos ser amables si alcanzamos a dejar atrás las inseguridades y los patrones de conducta del pasado y de las demás personas. ¿No te gustaría marcar una diferencia en el comportamiento de las masas durante la historia? Sé amable, sé diferente, y evoluciona espiritualmente. La verdad es que a todos nos gusta la amabilidad, y en este mundo son cada vez más quienes buscan en alguien esta cualidad.

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