4 cosas que puedes hacer para desarrollarte espiritualmente además de meditar

Harmonía / 2016-10-03

La meditación nos ayuda a cultivar la calma desde la cual nace la claridad que nos permite percatarnos más caminos y opciones. Sin embargo, esto no es todo lo que necesitamos para desarrollarnos espiritualmente, también es necesario que reflexionemos con sinceridad para aprender de nuestras experiencias. De tal manera que podamos realizar mejores decisiones basadas en este conocimiento. En el budismo existen tres pilares de la práctica, la meditación es uno de ellos y los otros dos son la ética y la sabiduría. Así que aunque la meditación tenga en si múltiples beneficios es sólo una parte de aquello que debemos cultivar para desplegar nuestro verdadero potencial. Ya que si por ejemplo, meditamos 20 minutos al día, pero el resto del tiempo nos olvidamos de las enseñanzas espirituales, nuestro desarrollo estará incompleto. 

 

Estos son 4 aspectos que podemos desarrollar en nuestra vida además de meditar: 

1. Introspección

La habilidad de reflexionar  sobre nuestra conducta, pensamientos, motivaciones, patrones emocionales y actos, no significa que le demos rienda suelta a la crueldad en nuestro crítico interior.  Por el contrario, se trata de reflexionar hábilmente sobre qué es propicio y que no lo es. No se trata de castigarte sino de obtener un entendimiento. Puedes comenzar por preguntarte por qué te sientes así o por qué piensas tal o cual cosa y tratar de discernir sobre tus motivaciones para hacerlo. Esto es parte de un proceso de percatación durante el cual por supuesto que será útil hacer uso de la calma y la claridad proporcionadas durante la meditación. 

 

2. Cuidar de tu cuerpo 

Las obsesiones de la mente se reflejan en el cuerpo, así como nuestras emociones, con frecuencia están íntimamente relacionadas con nuestros malestares físicos. Asimismo el estado de nuestra respiración y nuestra mente se corresponden, de tal manera que si la mente está agitada lo más probable es que nuestra respiración también. Esto quiere decir que si trabajamos con nuestro cuerpo también podremos cultivar una respiración más flexible, que a su vez de fruto a una mente más clara y estable. 

Si por ejemplo sufres de ansiedad, esta se manifiesta tanto en la mente como a través de un alud de pensamientos agobiantes, como físicamente expresándose como tensión o la interrupción de los patrones de respiración sanos y naturales. La meditación puede ayudarte a recuperar la calma, pero practicar ejercicios de respiración como el pranayama o algunas posturas de yoga también pueden contribuir a que la ansiedad pase. 

 

3. Estudio

Internarse en las enseñanzas de prominentes maestros espirituales puede ayudarnos a aprender de sus experiencias. Puede ser que tengas un maestro, o que  tomes cursos, o que leas libros de espiritualidad. En todo caso, lo importante es que el conocimiento desplaza la ignorancia que es la fuente de nuestro sufrimiento. De tal manera, que si nuestra perspectiva se vuelve más clara y asertiva, nuestra experiencia de vida también será mucho más enriquecedora. 

 

4.Relaciones humanas

Alguna vez el Buda histórico, le expresó a Ananda, su primo y asistente que la sangha, es decir la comunidad espiritual, es “toda la vida espiritual”. Ya que nuestras relaciones interpersonales son las que en realidad ponen a prueba nuestra bondad, generosidad, paciencia, empatía y compasión. Además es a través de otros que aprendemos a trabajar con aquellas partes de nuestra personalidad que nos limitan.  Pues con frecuencia pareja, hijos, padres y amigos son quienes nos motivan para trabajar con nuestras emociones negativas. De acuerdo al zen incluso aquellas relaciones difíciles y conflictivas en nuestra vida tienen el potencial de pulirnos como una joya.  De tal manera que nuestras relaciones íntimas también son un campo fértil para el auto conocimiento y la transformación que toma lugar cuando nos percatamos de los errores que estamos cometiendo.

 

Los seres humanos somos multidimensionales, así que es importante que nos desarrollemos en todos los aspectos que nos componen. Cultivar la espiritualidad no es simplemente vivir en otro mundo invisible, también se refiere a ejercer acciones precisas y bienintencionadas después de tomar acciones a través de un discernimiento sensible y responsable. Ya que también necesitamos aterrizar nuestro desarrollo espiritual en acciones concretas, de tal forma que podamos traer a nuestro mundo físico, los valores que cultivamos durante nuestra práctica espiritual.

 

Con información de Live and Dare

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