Sin tabús: olores, secreciones vaginales y sus posibles significados

Harmonía / 2016-05-02

Cada vagina tiene su propio olor y es normal que así sea. Este íntimo aroma es el resultado de la combinación de las bacterias normales que ahí habitan, lo que comes, el punto de tu ciclo menstrual en el que te encuentras, tu nivel de higiene, la calidad de tu digestión, cuánto sudas, de qué tipo de fibras está hecha tu ropa y qué es lo que tus glándulas secretan. A pesar de que haya un abanico de productos en el mercado para cubrir el olor de tu vagina, la verdad es que las glándulas cercanas a ella liberan feromonas, las cuales están relacionadas con la atracción sexual.   Así que en resumen, sí es normal que huela, pero no todos los olores son tan normales; de hecho algunos podrían ser un síntoma de un problema serio.  Para guiarte un poco en este sentido hemos creado esta lista de olores y lo que pueden decirte sobre tu salud, en colaboración con la Dra. Rosario Durón, especialista en ginecología y obstetricia con más de diez años experiencia y una sub-especialidad en el diagnóstico prenatal no invasivo. Quien además desde hace dos años forma parte de un equipo enfocado en cirugía robótica aplicada a ginecología. 

 

1. Aroma a pescado

El microorganismo más asociado con este olor es la gardnerella vaginalis y la presencia de este singular aroma puede estar asociada a dos tipos muy comunes de infecciones vaginales: la vaginosis bacteriana y la tricomoniasis. La primera está relacionada con un desequilibrio en las bacterias de la vagina. No es una enfermedad de transmisión sexual, pero sí puede ser una consecuencia de tener relaciones con un nuevo compañero. Por otro lado,  la tricomoniasis sí es una enfermedad de transmisión sexual (aunque puede ser adquirida por otros medios) y además de un penetrante olor a pescado, generalmente va acompañada de otros síntomas como comezón, picor y secreciones de una abundancia fuera de lo normal y de color gris o verde. Afortunadamente existen tratamientos para ambas dolencias pero son específicos, lo que significa que un producto genérico que puedas comprar sin receta en cualquier farmacia no es la solución. Además tu pareja sexual también debe ser tratada simultáneamente. 

 

2. Olor a metal

Presentar un olor metálico es normal justo después de tu periodo o de haber tenido contacto con semen, ya que ambos pueden cambiar el pH de la vagina. El cual normalmente es ácido, pero si este se modifica acercándose a  un pH básico el olor se modifica también. El pH vaginal también puede cambiar por otros factores como la actividad física o como resultado de un tratamiento prolongado con antibióticos que hayan sido recetados para cualquier otra infección en el cuerpo, ya que estos pueden crear desequilibrios en la flora. Pero si el aroma persiste después de que ha pasado tu periodo o sientes algún otro tipo de molestia como comezón, ardor o tienes secreciones anormales lo mejor es que te pongas en contacto con tu médico. 

 

3. Olor a pan o cerveza

Con frecuencia las infecciones por cándida no presentan ningún olor, así que son detectadas a través de otros síntomas como la comezón y una secreción blanca y grumosa como requesón y un intenso prurito. Sin embargo, en algunos casos las levaduras pueden llegar a secretar un ligero olor a pan o cerveza.  Aunque el olor no sea el único síntoma de este tipo de infecciones puede ayudar para diferenciarla de una vaginosis bacteriana o algún otro tipo de enfermedad. 

 

4.Olor a almizcle

¿Almizcle? Sí, este es el nombre que se le daba un perfume obtenido de las substancias secretadas por una glándula de ciervo almizclero u otros animales. Además también hay plantas que tienen un olor similar como el mimulus inoschalus o almizcle común. Si percibes un aroma así, en el mejor de los casos  puede significar que simplemente has estado sudando mucho o ser una consecuencia del uso de ropa entallada y ropa interior de fibras sintéticas, aunque en realidad es una situación poco común y depende mucho de los productos de higiene íntima usados por las mujeres.

 

5. Olor a podrido

Un hedor así definitivamente no es normal, así que contacta inmediatamente a tu ginecólogo. Esto podría ser causado por una infección mal cuidada, lo que puede suceder fácilmente si te automedicas con productos de venta libre. A veces esta pareciera ser la solución más fácil, pero si no acudes directamente con tu ginecólogo podrías terminar causando desequilibrios graves en tu cuerpo que provoquen la proliferación de otras bacterias. 

 

En conclusión si algo “te huele mal”, no dudes en contactar a tu especialista, evita automedicarte y recuerda que observar tu cuerpo y sus procesos te puede dar mucha información útil sobre tu salud.

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