¿Sabes por qué los niños suelen tener la boca abierta?

Harmonía / 2017-02-15

¿Has mirado cómo los niños y aun algunos adultos dejan la boca abierta cuando algo llama su atención?, de acuerdo con el método Linklater, ese es nuestro deseo de comunicarnos y es completamente natural.

 

El método Linklater es una progresión de ejercicios creada para actores profesionales y estudiantes de actuación o de la voz; originalmente, el propósito de su existencia fue investigar procesos psicológicos y emocionales para comprender nuestros instintos de comunicación. Con el tiempo se creó esta serie de prácticas para retomar la libertad de la voz natural, aquella que existió primero cuando fuimos pequeños y que experimentaba la totalidad de la expresión sin temor a los “buenos modales” o el control social.

 

Existen muchos estudios en el mundo alrededor de la comunicación humana, pero hoy te compartimos los descubrimientos de Kristin Linklater, autora del libro Freeing the Natural Voice y profesora de teatro en la Universidad de Columbia de Nueva York, porque además de investigar agrupó enseñanzas para liberar nuestro cuerpo y voz de ataduras.

 

Entre sus descubrimientos se encontró que los niños frecuentemente tienen la boca abierta al “embobarse” con algo, al sorprenderse, al caminar, al correr o al escuchar a otro niño hablar, es decir, prácticamente todo el tiempo.

 

Luego, al mirar a los adultos, se descubrió que algunos mantenían esa conducta, otros caminaban con la boca cerrada y algunos más elegían --sin saberlo-- momentos para cerrar la boca y otros para entreabrirla.

 

Resulta ser que “las tensiones adquiridas en la vida moderna combinadas con mecanismos de defensa, inhibiciones y reacciones negativas a nuestro entorno, disminuyen la eficacia de la voz natural hasta el punto de distorsionar la comunicación”, como se expresa en el libro La Libertad de la Voz Natural. El método Linklater, de Antonio Ocampo Guzmán.

 

Traducción: la boca abierta simboliza nuestro deseo de expresar, refleja la libertad para comunicar nuestras emociones. El obstáculo de una voz libre es un bloqueo emocional o, como lo llamaría Linklater, una desconexión de los impulsos sentipensantes. Según esta autora, debemos reconectar la mente (la razón) con el corazón (los sentimientos) y las vísceras (las emociones) para vivir como unidad sentipensante y retomar la facilidad para expresarnos, como cuando éramos niños. Nuestro cuerpo también quiere hablar.

 

Si de pequeños algún adulto nos dijo “Cierra la boca, pareces bobo”, sería bueno reflexionar sobre esa enseñanza y evaluar si nos hace o no sentir bien. Haz el ejercicio: ¿cómo te sientes más cómodo al caminar, con la boca cerrada o entreabierta?, ¿haciendo una que otra vez contacto visual con la gente a tu alrededor o esquivando las miradas?, ¿cuándo te sientes más dispuesto a platicar, con la boca cerrada o entreabierta?

 

Habrá lugares, como el transporte público, donde te podrías sentir más cómodo al llevar la boca cerrada (no queremos compartir todo el tiempo y en todos los espacios), pero te invitamos a que pongas atención a tus impulsos cuando deseas hablar, ya sea con la palabra o con el pensamiento; y si te dio mucha curiosidad puedes investigar más sobre este método, que además te permite dejar vicios de articulación y entonación.

 

Si te gustaría conocer esta práctica de liberación a través de la voz, en la Ciudad de México puedes encontrar el Instituto CEUVOZ (Centro de Estudios para el Uso de la Voz), donde hay una amplia gama de profesorado y muchos de ellos imparten sus clases con este método. Además hay talleres y diplomados a lo largo del año que en ocasiones dedican su temario al Método Linklater.

 

También te podría interesar: ¿Por qué los niños sacan la lengua al hacer una actividad?

Queremos ayudarte a encontrar las mejores ofertas enfocadas en bienestar durante El Buen Fin.

TODOS LOS COMENTARIOS SUMAN, #HAGAMOSCOMUNIDAD:

¿Qué te parece este método para liberar la voz?
¿Te interesaría conocer más sobre el método Linklater?
¿Te has quedado con la boca abierta sin darte cuenta?