Rebélate contra la tiranía de la talla

Harmonía / 2016-02-09

¿Has sentido que cada vez que entras a una tienda en todos los percheros abunda la talla S, unas cuantas M y casi ninguna L? No, no es tu imaginación, cada vez es más difícil comprar ropa si no se tiene cuerpo de maniquí estándar. Esto es absurdo por muchas causas, en primer lugar porque la talla S es minoritaria en la población femenina, pero es el sueño de muchas mujeres, lo que ocasiona que siga siendo comprada como una meta, para algún día caber en ella, es decir: ya no compramos ropa, compramos ideales. Además, las mujeres que entran en una tienda de ropa y no encuentran nada que les quede, automáticamente se sienten mal consigo mismas, se miden con una vara que alguien, en algún taller muy lejos de ahí, que no las conoce y no sabe nada de ellas, les impuso. Por algún motivo desconocido, las tiendas de ropa ya no quieren compradoras felices sino compradoras frustradas. 

 

Es cierto que no podemos culpar al tallaje de las tiendas por nuestra autoestima, pero sí podemos dejar de permitir que influya en él. Ningún patrón de ropa arbitrario debería hacerte dudar de tu valor como persona, ni siquiera ponerte de mal humor aunque sea un ratito. ¿Si llegara alguien a decirte que tu color favorito ahora debe ser el azul porque una tienda así lo decidió y la mayoría de las mujeres está de acuerdo aceptarías? Es lo mismo con tu tipo de cuerpo. 

 

No se trata de hacer una apología de la obesidad o el sedentarismo, todos sabemos las terribles consecuencias para la salud que traen consigo la mala alimentación y la falta de ejercicio, pero eso no implica negar la existencia de muchos tipos de cuerpo distintos que no pueden ser encasillados en chico, mediano o grande y que merecen la misma dignidad y aceptación. Tampoco se trata de obligar a los empresarios a reconocer esta diversidad (aunque no estaría mal), sino de reconocerla nosotros mismos. Aceptar que no siempre tenemos que encajar en las imposiciones de afuera, que, de hecho, está muy bien no amoldarse a veces, tener cuerpos subversivos, que se rebelan a ser encasillados porque son mucho más que un número: no eres tu peso, no eres tu edad, no eres tu talla. Atrévete a descubrir quién eres.

 

 

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