Por qué la circuncisión y el microbioma están íntimamente relacionados

Harmonía / 2016-04-07

Durante los años 80 muchos niños eran sometidos a la circuncisión no por motivos religiosos, sino porque se creía que esto disminuía el riesgo de portar y transmitir enfermedades de transmisión sexual, especialmente VPH y VIH, enfermedad de la cual no se tenía la misma información que ahora. El vox populli supone que un pene circuncidado, además, se ve más "limpio" o es más estético que uno sin circuncisión. ¿Pero tiene alguna base esta diferencia o se trata solamente de apariencia?

 

A pesar de que muchos pediatras concuerdan con que un pene circuncidado es más fácil de mantener limpio, lo cierto es que mantener limpio un pene no circuncidado no es más difícil que mantener la higiene básica de otros sitios del cuerpo, como las uñas o el cabello: todo lo que hace falta es jalar el prepucio hacia abajo durante el baño normal y lavar un poco el glande.

 

Sin embargo, es verdad que existe un mayor riesgo para los penes no circuncidados de contraer infecciones de vías urinarias. Un estudio de la revista mBio afirma que el prepucio puede tener un papel importante en la regulación de la microbiota del pene, lo cual puede tener consecuencias claras en la contracción de enfermedades como el VIH.

 

El investigador Lance Price del Instituto Transnacional de Investigación Genómica (TGen) y sus colegas hicieron un estudio en hombres de Uganda que se iban a someter a circuncisión. TGen tomó muestras de su microbiota antes de la cirugía y nuevamente un año después, para compararlas con la población microbiana de hombres no circuncisos. Transcurrido el año, los hombres circuncidados presentaban 81% menos bacterias que antes de la operación.

 

Otros estudios han mostrado que la circuncisión podría reducir en un 50% el riesgo de transmitir VIH, lo que vuelve la operación una herramienta importante en la prevención de la propagación de la enfermedad. ¿Pero por qué ocurre así? Porque la alta presencia de bacterias en el prepucio interfiere con células inmunológicas especializadas llamadas células Langerhans, las cuales se encargan de "entrenar" al sistema inmunológico de nuevos virus, microbios o bacterias, para aprender a identificarlos y atacarlos. Pero si la población de bacterias es alta, como en el pene no circuncidado, pueden presentarse reacciones inflamatorias que hagan que las Langerhans infecten células sanas con los patógenos, en lugar de solamente prevenirlos.

 

Price también está investigando cómo afectan los niveles de citosinas a la señalización y comunicación entre células inmunes dependiendo de las poblaciones de bacterias. En una entrevista con la revista TIME, Price afirmó que "el microbioma es casi como cualquier otro sistema de órganos, y apenas estamos rascando la superficie para entender la conexión entre el microbioma y el sistema inmunológico."

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