Ponle mudras a tu yoga

María Elena Esparza / 2017-03-23

¿Has notado cuántos brazos tienen los dioses de la mitología hindú? Es común que en sus representaciones aparezcan con cuatro, seis o hasta más brazos, y que en sus manos haya gestos u objetos especiales. Esto es así porque, para ellos, las manos son un canal a través del cual se expresa el poder, la abundancia y la divinidad. La herencia de esa concepción son los mudras y aunque son un ejercicio de bienestar por sí mismos, se pueden unir a las posturas de yoga para darle una variedad de intenciones a la práctica.

 

El significado de este término me encanta: “mud” se traduce como gozo y “ra” es producción. Mudra es, entonces, un gesto que produce gozo. Para realizarlos, cuida que la presión entre tus manos y dedos sea gentil, no tenses los brazos, hombros o cuello; simplemente deja que los puntos de contacto se atraigan como si tuvieran magnetismo. Recuerda que es una práctica energética, no física.

 

Incluirlos en tus secuencias de yoga es sencillo, son como el broche de oro que no sólo precisa la intención de una secuencia sino que la embellece y le da un toque artístico. Puedes agregarlos en cualquier postura en la que no estén involucradas las manos como punto de apoyo, como los equilibrios de pie, los guerreros y la meditación inicial y final. Primero, alínea el asana y cuando esté claro y firme, agrega el mudra.

 

Hay muchísimos mudras; hoy te comparto tres que son sencillos, para que los pruebes en combinación con las posturas.

 

HAKINI MUDRA

Conectado con la diosa de la claridad y la divinidad interior, consiste en juntar cada yema con su par hasta formar una especie de esfera. Activa la memoria y sincroniza los hemisferios cerebrales. Es ideal para cuando quieres calmar la mente y darle serenidad a tu práctica; puedes dejar las manos cerca del pecho o elevarlas con los codos flexionados.

 

KALI MUDRA

Inspirado en la diosa del arrojo, fuerza interior y empoderamiento, se asemeja a una pistola. Entrelazas todos tus dedos, menos los índices, que quedan apuntando hacia arriba. Funciona muy bien para inyectar firmeza a las posturas, y es aún mejor si lo haces con tus brazos extendidos hacia el cielo. Apunta así a tu intención personal, como si la tuvieras en la mira y le “dispararas” toda tu energía.

 

PADMA MUDRA

Imita la forma de una flor de loto abierta para recordarnos sobre la belleza natural del alma. Tiene que ver con la pureza, el afecto y la comunicación. Para hacerlo, junta palma con palma y después abre el loto separando las yemas del índice, el medio y el anular; quedan unidas las de los pulgares y meñiques, así como la base de la mano. Úsalo en tu práctica para cultivar el amor y conectar con el chakra del corazón, siempre cerca del mismo.

 

NAMASTE.

Nuestras notas más leídas que te pueden interesar...

TODOS LOS COMENTARIOS SUMAN, #HAGAMOSCOMUNIDAD:

¿Qué otros mudras te interesaría conocer para hacer durante tu práctica de yoga?