¿Mucho trabajo? Aplícale yoga a tus pendientes

María Elena Esparza / 2016-10-12

Es fácil dejarse llevar por la rutina: despiertas a toda velocidad, vas a trabajar, inviertes de 2 a 4 horas diarias en traslados; entre tanto ajetreo, el tiempo libre se reduce tanto como el descanso físico y mental.

 

Así pueden pasar muchos días y muchos años, y a lo mejor concluyes que no hay nada qué hacer, que esta rutina es “normal” y forma parte del sacrificio necesario para crecer profesionalmente. Pero, sorpresa: ¡es falso… y tu cuerpo lo sabe! Lo manifiesta en cansancio, tensión, insomnio, gastritis, entre tantos otros padecimientos atacables con un cambio de hábitos.

 

Seamos realistas, nadie pasa el 100% de su jornada laboral atendiendo los pendientes, de hecho, es indispensable tener momentos para relajar la mente y recargar energía. Pero, ¿cómo los usas? Seguro has dicho más de una vez que con tanto trabajo no puedes ni salir a comer a pesar de que, por ejemplo, sí lo interrumpes para revisar tus redes sociales. La reflexión a la que te invito es a imaginar cómo aprovechar mejor el tiempo que sí trabajas y también aquellas horas que destinas a distraerte.

 

Aquí hay tres tips para empezar a crear un mayor balance, sin descuidar tu productividad.

 

  • Duerme bien, despierta temprano.  Reconoce cuántas horas de sueño necesita tu cuerpo y ajusta todo a partir de eso, ¡dormir bien no es un lujo! El descanso no sólo repone nuestra capa física, también nutre nuestro Ser energético. Piensa que si sales temprano de casa evitas el tráfico, puedes llegar puntual a tu oficina y, por lo tanto, salir a tu hora para aprovechar el resto de la tarde. Así se crea un círculo virtuoso.

 

  • Ponle intención a tu día. No creas que tienes que meditar una hora o hacer un gran ritual para definirla. Simplemente al despertar, mientras te bañas o cuando preparas tu desayuno, piensa en una palabra que represente lo que necesitas hoy. Serenidad, confianza, decisión, inteligencia, seguridad y abundancia son algunos ejemplos. Es algo súper sencillo y notarás al instante cómo influye en tu ánimo.

 

  • Respira y relájate. Los pendientes nos abruman y el estrés bloquea nuestra capacidad de respuesta. En lugar de agobiarte por todo lo que tienes que hacer, actívate y hazlo, una tarea a la vez. Y cuando llegue ese horrible pensamiento de que "nunca vas a terminar", cierra tus ojos un momento y respira profundo por la nariz.   

 

Al final, todo pasa por el autoconocimiento. Detectar cuál es tu mejor hora para despertar, qué alimentos te gustan y además son buenos para ti, en qué ambiente te concentras más, la música que te anima y los hobbies que te apasionan, entre tantos otros detalles. Los días y la vida son un instante, irrepetible, maravilloso. ¿Qué tal si haces algunos cambios para pasarlos con más gozo y menos presión? Hoy mismo puedes empezar.

 

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