Los tics nerviosos ocurren por no controlar las emociones

Harmonía / 2017-09-19

Los tics nerviosos pueden ser tan variados y novedosos como las ansiedades de las personas. Los típicos: mover los pies, golpear el piso con el talón, parpadear mucho, jalar el cabello, mover la cabeza, morderse las uñas, tronarse el cuello, rascarse, lamerse los labios, carraspear la garganta, etc., y de ahí la lista sigue a unos ejemplos un poco más extraños, que siempre dependen de las circunstancias de cada persona.

 

Quizá te sientes familiarizado con una o más de estas manifestaciones físicas de la ansiedad o los nervios (o quizá no has notado que te ocurre), pero los tics nerviosos se presentan en distintos grados y pueden llegar a ser imperceptibles o demasiado constantes. Si tienes algún movimiento involuntario que se repite con cierta constancia, puedes estar ante un caso de ansiedad o de un manejo incorrecto (por no ser del todo saludable) de emociones.

 

De acuerdo con el doctor Alon Mogilner, un neurocirujano del Centro Médico de la Universidad Langone, los tics nerviosos presentes en gran parte de nuestra sociedad moderna tienen que ver con la ansiedad que nos genera hacer cosas que no queremos hacer. Por eso, al realizar el movimiento constante de un tic, nuestro cerebro obtiene una especie de recompensa o descanso de aquello que está evitando (pues al momento de tener un tic, las actividades cognitivas tienen una breve pausa).

 

Los niños que no logran comprender y manejar sus emociones suelen manifestar tics nerviosos, y esto puede ocurrir en adultos que todavía tienen dificultades en el manejo de sus sentimientos, ya sea porque no identifican sus emociones o porque les cuesta trabajo sentirlas. Se trata de una escapatoria a los procesos cognitivos de la emoción que pretenden evitar.

 

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Por otro lado, Ali Mattu, psicóloga clínica especializada en conductas repetitivas, sostiene que los movimientos constantes e involuntarios que son los tics nerviosos se relacionan con el control motriz y la región del cerebro conocida como ganglios basales. Los ganglios basales reaccionan mediante movimientos involuntarios del cuerpo ante situaciones que representan estrés –ya sea por estar sobrestimulado o por estar aburrido–, y esto genera una conducta aprendida: cada vez que sentimos estrés o ansiedad, nuestro cuerpo presenta ciertos movimientos a los que nos hemos habituado, los llamados tics nerviosos.

 

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Los adultos que no aprenden a controlar y comprender sus emociones siguen teniendo conductas repetitivas, ya sea en forma de tics o como hábitos y patrones de pensamiento. La buena noticia es que los tics sí pueden erradicarse si se trabaja desde el interior de su causa y se analiza con profundidad qué existe detrás de ellos, para así poder solucionarlo. Aquí te contamos sobre cómo puedes detener un tic nervioso.

 

Con información de The NY Times

M.O.

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