Guía para hacerse un masaje ayurvédico en casa

Harmonía / 2017-11-02

Los masajes siempre son relajantes y placenteros (incluso cuando llegan a ser un poco dolorosos). La estimulación de la piel y las distintas zonas del cuerpo genera sensaciones que activan distintas emociones en las personas, y sus efectos pueden ser hasta curativos.

 

Pero cuando el masaje tiene su fundamento en la medicina tradicional de la India –el ayurveda–, sus beneficios abarcan mucho más allá del mero placer corporal y sirven para sanar tanto el cuerpo como la mente, logrando efectos positivos en la salud en general.

 

Un ejemplo es el abhyanga, masaje terapéutico que se recomienda incluir en la rutina diaria para promover la salud. Este masaje activa la conciencia sensorial del cuerpo físico y también del emocional.

 

El abhyanga trabaja con la piel, el órgano más grande del cuerpo, y consigue efectos en todo el organismo como una totalidad gracias a la conexión que existe entre la piel, el sistema nervioso y el cerebro (es por eso que el estrés puede afectar la salud de la piel y, de igual forma, el tratamiento de la piel tiene efectos en la mente).

 

Incluso se considera que el abhyanga mejora las funciones cognitivas. Este masaje puede ayudar a personas con demencia o padecimientos del tipo, pues al relajar el sistema nervioso se puede potenciar la memoria. Esto tiene sentido si consideramos que el estrés en el cuerpo reduce la capacidad de las personas para retener y comprender información. Además, el abhyanga mejora la piel y hace que el cuerpo sea más flexible y elástico.

 

La gran ventaja del abhyanga es que puede realizarse sobre uno mismo y no requiere ayuda de más personas. Por eso puede incluirse en la cotidianidad y ser parte de la rutina diaria de alguien, incluso si vive solo (o si no convence a su familia o pareja de masajearlo a diario).

 

El masaje consiste en recorrer todas las partes del cuerpo en dirección circular. El sentido debe ser en la dirección del cabello (que suele ser alejándose del corazón) y es recomendable masajear con un poco de aceite. El recorrido debe ser de arriba hacia abajo. Es decir, de la coronilla a los oídos, y luego de los oídos hacia el lóbulo o del talón al pie.

 

El masaje debe durar unos 10 minutos, pero si tienes poco tiempo puedes centrarte en tu cabeza, oídos y pies, que sólo tomarían unos cuantos minutos para ser atendidos. También puedes comenzar por masajearte una vez a la semana si diario parece demasiado, y con el tiempo incluir este benéfico masaje en tu rutina diaria.

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