Embarazo y mascotas, ¿se llevan bien?

Sandra Nieto / 2016-11-08

El número de personas que tienen mascotas es cada vez mayor y su lugar dentro del hogar cobra tal importancia que, en la mayoría de los casos, incluso se les considera como parte de la familia.

 

Lamentablemente, aún existen mitos e información errónea en lo que se refiere a la relación de las mascotas con las mujeres embarazadas. Así, en muchos casos, son los mismos médicos o los familiares quienes recomiendan a la futura mamá que se deshaga de los animales.

 

Sin embargo, la realidad es que la presencia de los animales de compañía no afecta ni la salud de la futura madre ni la del bebé que crece en su vientre, siempre y cuando se sigan las recomendaciones básicas de cuidado e higiene que todo dueño de mascotas debe tener, independientemente de la ocurrencia de un embarazo dentro de la familia. 

 

 

Para que la convivencia con mascotas sea segura, es importante seguir los siguientes consejos:

- Llevar a la mascota a una revisión veterinaria al menos una vez al año.
- Mantener al día su carnet de vacunación, con el fin de prevenir enfermedades que les afecten tanto a ellos como a los humanos con quienes conviven.
- Desparasitarlos dos veces al año.
- Mantenerlos limpios para evitar el desarrollo de parásitos como pulgas y garrapatas.
- Cuidar la higiene del lugar en el que duermen y, especialmente, de los sitios donde hacen sus necesidades. 
- Lavarse las manos después de jugar e interactuar con ellos.

 

Los gatos y la toxoplasmosis

Uno de los mayores temores cuando se presenta un embarazo en un hogar donde hay mascotas, específicamente si se trata de gatos, es la toxoplasmosis. 

 

Ésta es una enfermedad causada por el parásito llamado Toxoplasma gondii, que puede afectar a la mayoría de los mamíferos, quienes la contraen al comer carne infectada, ya sea de un animal que cazaron o al ser alimentados con carne cruda o mal cocida. Y aunque generalmente no causa problemas serios, permanece en el organismo del animal por el resto de su vida.

 

Al hablar de este tema, los gatos han sido tan estigmatizados porque, tanto ellos como todos los felinos son los únicos animales en los que este parásito puede completar su ciclo de vida y ser eliminado en la materia fecal, la cual se vuelve infecciosa después de 24 horas de permanecer a temperatura ambiente. 

 

 

Esta enfermedad cobra relevancia durante el embarazo, pues, aunque un ser humano adulto que la contraiga no presentará malestares o síntomas, si la afectada es una mujer embarazada, el parásito puede infectar la placenta y al bebé y ocasionarle problemas serios de salud e incluso la muerte.

 

No obstante, la creencia de que la presencia o el contacto del gato es perjudicial es errónea, ya que ni el pelo, la orina, la saliva, los rasguños o mordeduras del animal pueden transmitir el parásito.

 

Al igual que los gatos, las personas se contagian de esta enfermedad al comer carne cruda o mal cocida, así como vegetales contaminados, agua no purificada y al manipular e ingerir tierra contaminada, por ejemplo, durante las labores de jardinería.

 

Para que se diera el contagio a través de un gato con la enfermedad, sería necesario que sus heces estuvieran en contacto con el aire durante más de 24 horas, además, tendrían que ser manipuladas con las manos, y después de hacerlo, llevarse las manos a la boca. Lo cual, ninguna persona en su sano juicio haría.

 

Así, el riesgo de contagio desaparece si se limpia el arenero todos los días, y más aún si se utilizan pala o guantes para hacerlo, y después se lavan bien las manos. 

 

Beneficios de tener una mascota durante el embarazo

Lejos de representar un peligro, la presencia de animales en la casa resulta benéfico para las embarazadas, ya que, si se trata de un perro, por ejemplo, sus paseos diarios ayudan a que la futura mamá se mantenga activa y haga ejercicio cardiovascular regularmente, para así evitar el sobrepeso que incrementa el riesgo de nacimientos prematuros, complicaciones durante el parto y problemas de salud en el feto. 

 

Otro de los motivos por los que es recomendable el contacto con las mascotas durante el embarazo es la alegría y el desestrés que proporcionan. Su compañía reduce el riesgo de padecer depresión y favorece la liberación de endorfinas, sustancias químicas que proporcionan sensación de felicidad

 

 

Además, después del parto, las mascotas se convertirán en compañeros y amigos del bebé, e incluso le ayudarán a tener un sistema inmunológico más fuerte, al estar en contacto con un mayor número de bacterias que les ayudan a fortalecer sus defensas, y también ayudan a prevenir las alergias y el asma.

 

Así que, si estás embarazada y tienes mascotas, no tienes por qué deshacerte de ellas, simplemente debes ser más cuidadosa con sus cuidados e higiene, para que la convivencia con ellas sea sana para ti y tu bebé.

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