Mi experiencia en el Maratón de Boston 2017 (video)

Lorena Pontones / 2017-06-12

Correr es uno de los deportes que más fácilmente se pueden practicar. Te pones ropa deportiva, unos tenis y sales por la puerta de tu casa, de la oficina o de la escuela a la hora que mejor te convenga y comienzas a mover las piernas. Calle, parque, pista, bosque, gimnasio... Tú eliges.

 

En mi caso, la única hora viable para correr es muy temprano. Debo estar de vuelta a más tardar a las 6:45 de la mañana para comenzar con mi día: pasear a las perras, levantar hijos, desayunarlos, llevarlos a la escuela e irme a trabajar o regresar a hacerlo a casa. (Tengo la hermosa ventaja de trabajar en Harmonia.la –que pertenece a la empresa Contacto Interactivo, junto con Parentesis.com y Pijama Surf–, donde tengo flexibilidad de horario y opción de hacer home office algunos días a la semana). Mi esposo, por supuesto, me apoya en todas las tareas, pero al tener tres niños de 5 y 2 años y una bebé de menos de 1 año, tenemos que organizarnos muy bien para cumplir con los horarios. Sin embargo, correr es algo que nos apasiona a ambos y hacerlo nos hace sentir vivos y con un mejor estado de ánimo. Tener que levantarme temprano nunca lo tomo como un sacrificio, lo tomo como darme el tiempo para hacer lo que amo y si hago lo que amo, me siento feliz y si yo estoy feliz, sé que puedo ser mejor persona para mis hijos y para quienes me rodean. 

 

En este video te cuento cómo viví el Maratón de Boston en abril pasado, un maratón que me costó muchísimo trabajo, pues mi hija más pequeña nació en septiembre del 2016 y me costó trabajo poder entrenar al 100% por las desveladas, pero me había ganado mi lugar para participar en este maratón de maratones y no quería fallar a la gran fiesta de este deporte.

 

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