¿De verdad funcionan las apps de fitness?

/ 2016-01-11

Cada día encontramos nuevas formas de utilizar el celular para mejorar nuestra vida cotidiana, desde ordenar comida o un taxi, hasta hallar la mejor ruta para llegar a algún sitio. Existen apps prácticamente para todo y la salud no es la excepción: están las que cuentan calorías, las que cuentan los latidos del corazón, las que cuentan los pasos que damos... pero ojo, la salud no se trata de ponerle cifras a todo. El equilibrio que conduce al bienestar tiene mucho más que ver con la relajación que nos proporciona el ejercicio que con pasarnos la vida haciendo tablitas con nuestros scores.

 

Por otro lado, las aplicaciones que funcionan como "entrenadores personales" prometen ayudarnos a cumplir las metas que nos ponemos al ejercitarnos, sin embargo, aunque pueden proporcionarnos retroalimentación valiosa, no harán el ejercicio por nosotros ni nos obligarán a levantarnos de la cama si no ponemos de nuestra parte. La mayoría de las personas que las utiliza coincide en que resultan prácticas o funcionales en la medida en que ellos también ponen de su parte. Es decir, los componentes principales de una rutina de ejercicios exitosa siguen siendo la constancia y la fuerza de voluntad, algo que ningún teléfono inteligente nos puede proporcionar.

 

Además, un estudio de la Brigham Youn University de Utah demostró que entre mayor sea el precio de una aplicación, mayor será también el cambio de comportamiento del usuario hacia un estilo de vida más saludable. Pareciera que la principal motivación fuera el temor a malgastar el dinero, aunque también puede ser que sólamente los usuarios completamente decididos a cambiar de hábitos estén dispuestos a pagar por una aplicación cara. Lo importante en dado caso es que sin la participación activa del usuario, ninguna app (igual que ninguna inscripción al gimnasio) va a ponerlo en forma nada más por haberla descargado.

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