Conecta con la superluna a través del yoga

María Elena Esparza / 2016-11-10

La noche del 13 al 14 de noviembre nos traerá una oportunidad extraordinaria: observar la superluna más grande y brillante en lo que va del siglo XXI. La última vez que nuestro satélite pasó tan cerca de la Tierra fue en 1948 y el evento no se repetirá hasta 2034. Este evento no sólo es astronómico (claro que mirar al cielo y ver ese espectáculo será imperdible), también hablamos de un momento muy especial a nivel energético y con el cual podemos conectar a través del yoga.

En la filosofía yogui, lo lunar tiene que ver con los aspectos femeninos: intuición, emociones, sensibilidad, apertura, percepción, sensualidad. Todas estas cualidades tienen su centro de poder en Svadisthana, el segundo chakra, ubicado a la altura de la pelvis y relacionado anatómicamente con los riñones, vejiga, cadera, órganos reproductivos y los fluidos corporales. Como el agua del mar, nuestros líquidos reaccionan a las fases lunares.

La superluna trae consigo una gran energía de expansión y liberación. Para aprovecharla al máximo, te propongo estas tres posturas que abren y flexibilizan las zonas del cuerpo físico que mencioné antes, y además relajan tu capa emocional y la preparan para concretar tus intenciones y decretos. Piensa en ellos mientras realizas estas asanas, conecta también con las propiedades de la Luna y deja que te nutran.

Luna creciente. Inicia con un paso largo para colocar el pie derecho entre las manos con la rodilla flexionada. Apoya la rodilla izquierda al piso y empuja tu cadera hacia adelante hasta que sientas una extensión saludable en el muslo izquierdo. Una vez que se estabilice la postura, lleva los brazos al cielo y junta tus palmas; si puedes, arquea ligeramente la espalda. Haz lo mismo del lado contrario.

Diosa. Abre las piernas y flexiona las rodillas con los pies orientados hacia los lados, cuida que tu pelvis no se vaya hacia atrás como cuando te vas a sentar, sino que se mantenga alineada con la espalda, que está erguida y alargada. Abre los brazos y flexiona los codos para quedar con las manos abiertas hacia el cielo.

Supta Baddha Konasana. Acuéstate boca arriba, flexiona rodillas y luego déjalas caer para juntar planta con planta. Cuando sientas cómoda la postura, completa estirando los brazos lejos de la cabeza y sobre el piso para después tomar tus codos. Cierra los ojos y descansa.

NAMASTE

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