Científicos desarrollan un tipo de insulina que se ingiere

Harmonía / 2016-12-20

La diabetes es una de las enfermedades que atacan a un mayor número de personas en el mundo y en México se ha convertido en la principal causa de muerte ya que, según la Encuesta Nacional de Salud, afecta a más de 6.4 millones de adultos.

 

En el caso de las personas con diabetes tipo 1 (y con el tiempo, también en quienes padecen diabetes tipo 2) el páncreas deja de producir insulina, una hormona que se encarga de llevar la glucosa hacia los diferentes órganos del cuerpo para que éstos la utilicen como combustible y puedan funcionar.

 

Así, a falta de la hormona en el organismo, ésta debe ser inyectada para mantener un nivel adecuado de azúcar en la sangre, y es por ello que la diabetes tipo 1 se conoce como insulinodependiente.

 

Para evitar la molestia que pueden ocasionar las inyecciones, un grupo de investigadores del Centro Avanzado en Enfermedades Crónicas (ACCDIS) y de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile trabajan en el desarrollo de una nueva vía de administración de insulina que evite tener que inyectarla.

 

El académico Javier Morales, quien encabeza al grupo de científicos, explica que la insulina es una molécula grande, lo cual es un inconveniente pues la hace inestable. Esta es la razón por la que debe ser inyectada pues, si se administrara vía oral, en una cápsula, por ejemplo, nunca tendría la oportunidad de absorberse, porque el fármaco se inestabiliza en el estómago o en el intestino.

 

Con base en esto, los investigadores se han dedicado a desarrollar nanopartículas en láminas impresas que están recubiertas de insulina. Se trata de cristales muy pequeños que pueden ser absorbidos a través de la mucosa bucal; así, la hormona se mantiene estable y pasa al torrente sanguíneo de la misma forma. De esta manera, los pacientes podrían ingerir la insulina en vez de inyectarla.

 

Una vez que las mucosas absorben la insulina ésta ingresa directamente a la sangre y evita los problemas asociados a una administración oral, ya que una vez que se encuentra en circulación puede ejercer su efecto de la misma forma que lo haría administrada como inyección.

 

El medicamento desarrollado consiste en una lámina que contenga la dosis requerida por el paciente, que se aplique en la parte interior de la mejilla, entregue la insulina y después se disuelva en la boca para evitar que los pacientes deban retirarla.

 

Esta nueva forma de administrar insulina continúa en desarrollo y la siguiente etapa de la investigación será realizar las pruebas en pacientes humanos.

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