Aprende a aceptar los cambios físicos durante el embarazo

Irlein Ricárdez / 2016-08-01

Es común, aunque no sucede en todos los casos, que durante el primer trimestre de gestación la mujer experimente momentos físicos complicados como los son los ascos, vómitos, mareos, variaciones bruscas de presión, calor interno, entre otros. Además de medicamentos, remedios caseros u homeopáticos, se necesita también conciencia mental.

 

Se necesita mucha fuerza de voluntad para permanecer lo más estable posible. Esto es un verdadero ejercicio de intentar permanecer presente y comenzar a soltar una infinidad de pensamientos poco gratos que asaltan la mente uno tras otro.

 

Nuestra mejor herramienta física para ayudar al proceso mental y emocional: nuestra respiración. Cambiar los ritmos de respiración ayuda primero a centrar la atención en un proceso físico y eso resta fuerza la pensamiento invasivo.

 

Ante situaciones de mucho malestar físico comienza a surgir una especie de culpabilidad:

¿Cómo pensar tanta cosa negativa cuando se esta dando vida a alguien? ¿Lo estará sintiendo? Para poder trabajar conscientemente en contra de esta sensación de culpa es necesario comenzar a aceptar. Si así se presenta la realidad, así es.

 

La propia resistencia ante el proceso puede enfatizar los malestares, les da fuerza. De nada van a servir las mejores recetas del mundo si ingerimos cosas para sentirnos mejor y mentalmente seguimos dando vuelo a la hilacha con pensamientos catastróficos,  de culpa,  agrios, el origen de nuestro malestar permanecerá en nuestra mente. Puede funcionar poner nuestra atención en otro lado y la respiración es algo con lo cual todos contamos. Ni siquiera nos cuesta. Ahí esta. Como parte del proceso de aceptación, haz el ejercicio de platicar con tu bebé y cuéntale lo mal que la estas pasando en esta etapa.

 

Cualquiera que sea el caso o la circunstancia en estos momentos, hay una opción: comprometerse con el proceso y con el bebé. Los bebés entienden y agradecen la claridad aún dentro de tu vientre.

 

Ya en el post parto, por supuesto que también tienes procesos de aceptación ante los cambios físicos que igualmente requieren de mucha paciencia y gentileza de tu parte. Cualquier cosa que hagas por ti y tu mundo emotivo en este proceso es una inversión positiva para tu post parto. Porque si vas a esperar a tener tu bebé en brazos y crees que entonces ya no habrá necesidad de preocuparte por tus emociones estas cavando un agujero perfecto para caer en estados depresivos.

 

 

Recuerda que tu placenta es el contenedor de toda tu nueva situación hormonal y al salir la placenta de tu cuerpo el desajuste hormonal es fuerte y toma un tiempo a tu cuerpo recuperarse y estabilizarse abarcando también sus nuevas funciones, como la de lactar.

 

Con todo este reajuste hormonal, un espacio en tu vientre ahora vacío  y un cuerpo cansado comienza el nuevo aprendizaje.

 

El post parto es una experiencia de aceptación. Tu vida literalmente es una nueva vida, aun si ya tienes otros hijos. La dinámica de tu vida se modifica inevitablemente con cada nuevo bebé.

 

Es infinitamente más sencillo este proceso cuando tu misma ya lo iniciaste desde la gestación, cuando  vienes viajando un tanto más ligera y resuelta en lo emocional y mental, tu físico lo agradece.

 

 

 

 

Reflexión de la semana

Identifica cómo es para ti quererte. Cómo te demuestras afecto, cuándo te demuestras afecto.

Identifica en este momento qué es lo que te cuesta trabajo aceptar en general.

 

Frases de apoyo para este mes:

 

  •  Reconozco la belleza y la fortaleza de mi cuerpo.
  • Acepto el regalo de salud, gozo y paz que me acompañan a mi y a mi bebé.

 

 

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