5 estrategias para contrarrestar los efectos del invierno en tu energía

Harmonía / 2016-12-13

Si cuando llega el invierno te das cuenta de que te cuesta mucho más trabajo despertarte en las mañanas, tus niveles de energía durante el día son bajos, tienes antojos de dulces y comidas procesadas, ganas peso, tu concentración es mala y no tienes ganas de socializar, entonces puede ser que estés experimentando un desorden afectivo estacional (SAD por sus siglas en inglés), especialmente si esto te pasa cada invierno y en cuanto cambia el clima todo vuelve a la normalidad. 

 

Hay diferentes teorías sobre las razones detrás de un desorden afectivo estacional, incluyendo factores genéticos, mala regulación de los niveles de serotonina, un neurotransmisor que tiene niveles bajos en quienes tienen un SAD y niveles de melatonina altos que en combinación con los desequilibrios de serotonina alteran el ritmo circadiano, es decir, el ritmo natural del ciclo de sueño y vigilia. Además este tipo de desequilibrios en hormonas como la melatonina y la serotonina son más comunes en la actualidad debido a la popularización de las computadoras y teléfonos inteligentes, ya que la luz de la pantalla también tiene un efecto en el equilibrio hormonal y puede causar mayor fatiga, estrés y depresión, de tal forma que es conveniente restringir el uso de estos aparatos un par de horas antes de dormir. Sin embargo, también existen otros métodos holísticos para combatir los desórdenes afectivos estacionales: 

 

1. Evita la comida chatarra

Los dulces y los alimentos procesados pueden provocarte una sensación de placer inmediato debido a los azúcares y grasas que contienen. No obstante, este efecto es pasajero y después pueden hacerte sentir aún más deprimido que antes. Lo mejor es nutrir tu cuerpo con comidas saludables que contengan altos niveles de antioxidantes, tales como vegetales, frutas y verduras de hojas verdes como las espinacas y acelgas. 

 

2. Haz ejercicio

Una de las mejores formas de combatir la depresión es través de una actividad física moderada. Quizá no te den muchas ganas de salir a caminar o correr durante el invierno, pero la verdad es que además de aire fresco, la exposición a la luz solar puede resultar muy beneficiosa para contrarrestar los efectos de un desorden estacional afectivo.

 

3. Consume vitamina D

Los niveles bajos de esta vitamina han sido relacionados con la depresión y los investigadores han descubierto que muchas personas viviendo en climas extremadamente fríos manifiestan una deficiencia de vitamina D, así que puedes considerar tomar un suplemento; en este sentido, lo más recomendable es que busques la asesoría de un especialista para determinar la dosis correcta. 

 

4. Duerme bien

Cuando duermes poco se alteran muchos de los procesos físicos, mentales y emocionales en tu cuerpo, de tal manera que si se trata de ayudarte a normalizar tu ciclo circadiano lo mejor es que te vayas a dormir todas las noches a la misma hora y también procures despertarte a la misma hora en las mañanas. Como mencionamos anteriormente, es recomendable que no estés expuesto a la luz de las pantallas del celular y la computadora antes de dormir. 

 

5. Medita

La meditación es excelente tanto para el cuerpo físico como para la mente pues favorece la relajación, la introspección y la integración de las emociones. Con frecuencia estamos tan agobiados con nuestros problemas que al repasarlos una y otra vez sólo generamos más ruido mental. La meditación puede ayudarnos a encontrar un espacio de silencio y calma desde el cual podemos volver a tomar el control de nuestra vida. Puedes empezar probando esta meditación para generar calor en el cuerpo.

 

 

Con información de Mayo Clinic

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