Una historia diversa: LGBT de la época moderna a la contemporánea

Paulina Sánchez / 2017-07-05

Analizar la historia desde la mirada LGBT permite dar visibilidad a una parte del devenir natural de la humanidad. Mientras tomemos en consideración que poseemos una perspectiva del siglo XXI y que en el pasado la diversidad sexual tuvo connotaciones distintas a la nuestra, este ejercicio abre nuestro panorama para conocer más sobre nosotros mismos.

 

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Artistas del Renacimiento

Los primeros indicios de una subcultura homosexual entendida más en un sentido moderno aparecieron en los siglos XVII y XVIII en Londres, París y Ámsterdam, aunque no por ello fueron bien vistos. Estos sucesos se intentaron controlar a través del escarmiento y ejecuciones, así que la homosexualidad fue perseguida, sobre todo por las autoridades eclesiásticas a través de la Inquisición. Fuera del ámbito de la iglesia católica, en los países protestantes se crearon legislaciones represivas. Aun así, algunos de los más grandes artistas del Renacimiento, quienes trabajaron, además, muy de cerca con los reyes y papas, fueron homosexuales.

 

Leonardo da Vinici, autor de La Monalisa e inventor de la bicicleta, máquinas voladoras y el compás, entre otras cosas, pasó por un proceso judicial y encarcelamiento tras ser acusado de sodomía en su juventud, mientras que Miguel Ángel, escultor del David y La Piedad y pintor del techo de la Capilla Sixtina, escribió cartas que revelan un apasionado amor y deseo por otros hombres como el noble italiano Tommaso Dei Cavalieri.  

 

Mientras tanto, en Suecia, la reina Cristina fue otra figura que causó gran conmoción. Fue una importante mecenas de su tiempo y creó la Academia Real donde los artistas, científicos e intelectuales podían discutir y crear. Asimismo, financió varias excavaciones arqueológicas y construyó un observatorio en su palacio. Además, su espíritu inquieto le causó fascinación por actividades que en su tiempo eran exclusivas de hombres, como la equitación y el uso de la espada. Se rehusó a casarse e incluso decidió abdicar para evitarlo pues, según los historiadores, su corazón pertenecía a su dama de compañía, Ebba Sparre.

 

Los autores de la Ilustración

Con los ideales de la revolución francesa y los principios de la Ilustración se despenalizaron los delitos que se definieron como imaginarios, como la herejía y la homosexualidad, y se consideraron como delitos únicamente aquellas conductas que perjudicaran a terceros. Este fue un primer paso legal que impulsó a algunos homosexuales que vivían en países donde se penalizaba su orientación sexual a emprender campañas que abolieran las leyes de sodomía. Muestra de lo que sucedía a las personas que vivían en países represivos fue lo que pasó con el escritor irlandés Oscar Wilde, una de las figuras homosexuales más representativas. Él fue condenado a 2 años de trabajos forzados por su relación con Alfred Douglas, lo que luego lo obligó a exiliarse a Francia. Entre aquellos escritores homosexuales de la época que lo apoyaron a lo largo de su proceso judicial estuvo George Bernard Shaw, cuya obra maestra es Pigmalión, la cual inspiró la creación del musical My Fair Lady (Mi bella dama).

 

El mundo de la literatura y la música se enriqueció en el resto de Europa con obras de otros escritores homosexuales como Rainer Maria Rilke, autor de Cartas a un joven poeta y considerado uno de los poetas más importantes en alemán, y las composiciones de Tchaikovsky, uno de los principales compositores de música clásica durante el Romanticismo, creador de El lago de los cisnes y El cascanueces, quien padeció depresión, dicen, como consecuencia de mantener su orientación sexual en secreto.  

 

En Estados Unidos también hubo escritores admirables en esta época que fueron homosexuales. Entre ellos están Walt Whitman, quien compartió poemas y cartas íntimas con el poeta Edward Carpenter, y Ralph Waldo Emerson, egresado de Harvard y autor de una vasta colección literaria.

 

Por último, en ese mismo siglo, el país norteamericano tuvo un presidente que ha sido muy aplaudido por haber abolido la esclavitud y modernizado la economía, pero cuya sexualidad se sigue debatiendo. Abraham Lincoln escribió varias cartas e incluso poemas que dejan entrever que tuvo relaciones con otros hombres como su compañero de departamento, Joshua Speed, y con su guardaespaldas David Derickson, con quien frecuentemente compartió su cama.

 

Del nazismo a la reivindicación de los derechos LGBT

La llegada del nuevo siglo trajo consigo la extrapolación de posturas. Por un lado, la persecución nazi provocó el arresto, encarcelamiento y ejecución de miles de homosexuales que fueron enviados a campos de concentración. Personas como Felice Schragenheim, una periodista alemana judía que trabajó para la resistencia, fue una de las víctimas del genocidio y así fue como su historia con Lilly Wust fue cortada de tajo. Aun así, su historia sí marcó una diferencia, pues antes de conocer a Felice, Lilly había sido una nazi convencida, pero el amor que compartieron le hizo replantearse sus ideas.

 

Trágica también fue la vida de Alan Turing, el matemático que logró descifrar el código nazi en la segunda guerra mundial, pero que en lugar de ser reconocido como un héroe que facilitó derrotar al ejército alemán, fue humillado y obligado a someterse a tratamientos hormonales para “curar” su homosexualidad. Los cambios que sufrió su cuerpo y el hecho de que el gobierno estadounidense rechazara su solicitud para huir ahí basándose en su homosexualidad finalmente lo arrastraron al suicidio.

 

Situaciones similares se dieron en Italia, con la dictadura fascista de Benito Mussolini, y en España, donde el régimen franquista promulgó leyes de persecución a homosexuales, siendo una de sus víctimas más reconocidas el dramaturgo Federico García Lorca.

 

Muy distinta fue la vida de Virginia Woolf, una de las más destacadas expositoras de la literatura inglesa moderna, pionera en las reflexiones en torno a la condición de la mujer, la identidad femenina y la relación de la mujer con el arte y el conocimiento. Ella fue amante devota de la autora Vita Sackville-West, en quien basó su obra Orlando. Por su parte, en Francia alcanzó el éxito la cantante bisexual Edith Piaf, cuya relación con la actriz Marlene Dietrich fue muy sonada; y en México se gestó la obra de una de las principales pintoras que ha dado el país: Frida Kahlo. Para su esposo, el también pintor Diego Rivera, las relaciones que Kahlo tuvo con mujeres como la bailarina Josephine Baker o la cantante Chavela Vargas no fueron secreto.

 

Pero así como estos personajes aportaron mucho a la humanidad y forman parte la identidad de la comunidad LGBT, la historia se ha seguido escribiendo en las últimas décadas y lo seguirá haciendo con las nuevas generaciones. Es por ello que cerramos esta línea de tiempo con un reconocimiento al activista y funcionario público de San Francisco, Harvey Milk; Sylvia Rivera, activista transgénero y fundadora de la Gay Activists Alliance; Sally Ride, astronauta y física lesbiana que se convirtió en la primera mujer estadounidense en viajar al espacio en 1983; Martina Navratilova, jugadora de tenis prácticamente invicta en la década de los años 70 y 80, quien ha participado en asociaciones benéficas para promover los derechos de los homosexuales, hecho que la hizo acreedora de un premio de la asociación Human Rights Campaign; y Ellen DeGeneres, quien logró un hito en 1997 al salir del clóset como actriz y como personaje de su serie de comedia, Ellen, además de ser ganadora del premio al activismo gay y animalista por sus contribuciones a la comunidad LGBT y a la protección de los derechos de los animales.

 

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