La UNAM desarrolla enzimas para degradar plástico

Paulina Sánchez / 2017-08-10

La conservación del medio ambiente ha convertido la búsqueda de métodos de degradación y reciclaje en una carrera mundial. Hace años que los científicos comenzaron a preocuparse por la gran cantidad de plástico que se desecha en el planeta. Tan sólo en el mar se tiran 8 millones de toneladas cada año y, en promedio, cada habitante de México desecha 6.5 kilogramos de PET en ese mismo periodo.

 

Asimismo, se han realizado estudios que han demostrado que en países como Estados Unidos se usan anualmente más de 102 billones de bolsas de plástico, y de éstas, en todo el mundo, solamente se recicla el 1%.

 

Desde que se levantó la alarma por lo que este material tan útil pero tan contaminante puede provocar al convertirse en basura se empezaron a realizar esfuerzos para solucionar sus efectos contaminantes, y fue así como se hicieron propuestas para reutilizar y reciclar envases y botellas. Gracias a ello, hoy en día en México se recicla el 15% de los PET desechados. Aunque esta cifra es positiva, es evidente que faltaba hacer mucho más y encontrar soluciones que no solamente sirvieran para reciclar, sino para desintegrar el material.

 

Hace no mucho, investigadores de la Universidad de Yale descubrieron en el Amazonas el pestalotipsis microspora, coloquialmente llamado “hongo comeplástico”. Ahora, México se pone en la cima de los descubrimientos al presentar un método para degradar plástico a través de un tipo de enzimas recombinantes, es decir, enzimas producidas artificialmente. ¡Esto podría desintegrar en 15 días un material que normalmente tarda de 500 a mil años en desintegrarse!   

 

Las autoras de este importante avance son Amelia Farrés González y Carolina Peña Montes, investigadoras de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México. Lo que ellas explicaron al presentar su trabajo fue que el proceso que se lleva a cabo en el método que crearon comienza pulverizando el PET obtenido de envases de plásticos y poniéndolo en contacto con las enzimas para que, a lo largo de 15 días, el poliéster se destruya.

 

Suena sencillo, pero fue necesario un arduo trabajo de investigación, pruebas y dedicación para lograrlo. Como si fuera poco, el tratamiento manejado en este método no es contaminante –se inscribe en la química verde– y es económico; por ello ganó el tercer lugar en el Programa de Fomento al Patentamiento y la Innovación de la Coordinación de Innovación y Desarrollo de la UNAM. Ahora el proyecto está concluido a nivel laboratorio, y la próxima etapa consiste en escalarlo a nivel industrial.

 

Además de ser un triunfo a nivel ecológico, este logro comprueba por qué la máxima casa de estudios de México es tan reconocida en el mundo, y destaca el papel fundamental de la mujer en la ciencia.

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