Consejos para disfrutar tus compras en el Buen Fin (parte 1 de 2)

Harmonía / 2016-11-11

¿Siempre has querido comprar lo que te gusta sin sentir culpa?. Regularmente nos sentimos mal de comprar un lujo o un capricho, los deseamos, pero no disfrutamos obtenerlos.

 

Esa incomodidad podría deberse a que una pequeña voz en nuestra mente nos dice que ese dinero pudo ser para algo mejor o que hacemos gastos innecesarios. Lo cierto es que si decidimos nunca más gastar en algo que pasa de la necesidad al deseo, estaríamos incompletos, nos sentiríamos insatisfechos.

 

Es sencillo gastar sin culpa y sin afectar seriamente nuestra economía; primero diferencia entre tus necesidades primarias, secundarias y gustos o deseos. Si te es más sencillo, haz una lista y divide tus gastos en esas tres categorías. Recuerda ser honesto contigo para que funcione, será como hacer una radiografía de tu economía.

 

Elige un porcentaje de tu ingreso para destinarlo a tus placeres, eso te dará el apapacho de un gusto adquirido con el fruto de tu trabajo. Algunos autores llaman a esta técnica alimentar primero al monstruo, presupuesto para imprevistos positivos o sueldo para nuestro yo irresponsable.

 

Ahora haz un listado de los gustos que deseas, en cada uno pregúntate si de verdad lo necesitas o lo quieres. ¡Haz cuentas! y mira cuántos de tus caprichos puedes consentir con ese presupuesto que elegiste para gastar sin culpa.

 

Si alguna de las cosas que deseas aún no la puedes comprar, porque no está en tu presupuesto, es tiempo de hacer una estrategia para lograrlo. Te puede funcionar revisar tus gastos secundarios y recortar alguno; o buscar un sustituto de menor precio para algún gasto primario. Puedes ponerte tan creativo como quieras, pero las preguntas básicas son ¿a qué estás dispuesto a renunciar? y ¿qué estarías dispuesto a cambiar?.

 

El desarrollo interno involucra todos nuestros cuerpos, el físico, el mental y el espiritual. Busca un equilibrio y recuerda que no hay imposible, también dale importancia a lo material y añade a tu estilo de vida las dosis saludables de gustos, deseos y caprichos.

 

Aprovechar ofertas o lanzamientos de nuevos productos no te hace banal, tú puedes elegir cómo administrar tus recursos para gastar con tranquilidad. Una cosa es segura, comprar debería sentirse bien.

 

Y para que terminemos de convencernos de dejar la culpa atrás, aprovechemos que nuestras compras pueden ayudar a muchas personas si elegimos marcas solidarias.

 

Si te interesa conocer más sobre salud financiera mira aquí el artículo.

 

Con información de:

Finanzas Prácticas

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