3 maneras de tomar buenas decisiones financieras

Raúl Martínez Solares / 2016-11-22

La “economía conductual” trata de entender, con base en estudios científicos sobre el comportamiento de las personas, por qué cometemos errores y tomamos decisiones equivocadas en cuanto la administración de nuestro dinero. Algunas de las explicaciones principales son:

 

  • Los seres humanos estamos diseñados para tomar decisiones de forma rápida (funcionaba para la sobrevivencia y evolución como especie). Hoy, estos “atajos mentales” no son útiles para la vida más compleja que enfrentamos; distorsionan nuestras decisiones económicas.

 

  • Buscamos recompensas de corto plazo: comer cuando tenemos hambre, beber cuando sentimos sed, etc. Gracias a ello sobrevivimos como especie. Lo mismo pasa con el ahorro: aunque sabemos que debemos ahorrar, queremos usarlo y disfrutarlo en el momento en que lo recibimos.

 

  • Sufrimos de una distorsión en la forma de medir los beneficios en el tiempo. Preferimos recibir hoy 100 mil pesos a recibir 107 al final del año después de guardarlo para obtener un rendimiento.

 

Cómo solucionarlo:

  • Desglosa las decisiones. Establécete metas de corto y mediano plazo y otórgate premios relevantes (que no maten todo tu ahorro) cada vez que cumplas una etapa: decide ahorrar el 20% de tu sueldo y cada cuatrimestre concédete gastar 1/4 parte de lo que ahorraste en ese periodo. Aun así, estarás ahorrando 15% de tu ingreso y tendrás un incentivo para seguir haciéndolo.

 

  • Manipula la perspectiva de tiempo. En algunos experimentos, cuando se les pregunta a las personas qué porcentaje de su sueldo actual están dispuestos a ahorrar, la respuesta casi siempre es cero o un porcentaje bajo. Pero cuando se les pregunta qué porcentaje de su incremento de sueldo del próximo año están dispuestos a ahorrar, la respuesta es más alta y en ocasiones es el 100% del aumento. Ello es así porque se está decidiendo sobre dos opciones que están lejos, en lugar de entre una que está cerca (tu sueldo actual) y el ahorro futuro. Por ello, cuando tengas un aumento de sueldo, no lo metas a tu flujo de gasto, conviértelo automáticamente en ahorro.

 

  • Vincula las decisiones de ahorro con temas emocionales (por ejemplo, con el bienestar de tu familia). Esto mejora las posibilidades de que ahorres. Pon una foto de tus hijos encima de tus tarjetas de crédito, con una leyenda que diga “cada vez que gasto en lo que no debo pongo en riesgo su futuro”. No te hará dejar de gastar del todo, pero sí refrenar algunas compras irracionales de las que solemos hacer con frecuencia.

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