El acoso no es un fenómeno natural, es un hecho violento ¡ni una menos!

Harmonía / 2016-10-19

El acoso no puede considerarse de ninguna forma como un fenómeno natural o normal, sino como una construcción social que se ha implementado para someter a una parte de la población por medio de diferentes tipos de violencia: verbal, sexual, intimidatoria, económica. El acoso, huelga decirlo, es sufrido en su mayor parte por las mujeres. Las estadísticas no mienten. De acuerdo con el Colegio Jurista, en México se registran 1.4 millones de mujeres acosadas en el terreno laboral, aunque el Colegio indica que esa cifra es conservadora, pues el ilícito no se denuncia en el 99.7% de las ocasiones. En cifras de Inmujeres, 47% de las mujeres mayores de 15 años en México han sufrido algún tipo de violencia, física, sexual, emocional o económica.   

 

El acoso callejero es una de las formas de violencia más comunes en contra de la mujer, contra el que tienen que lidiar millones de mujeres que todos los días salen a la calle rumbo a la escuela, centros de trabajo, etc. Este tipo de acoso históricamente se ha considerado incluso normal, es impactante escuchar relatos de todo lo que tienen que sortear las mujeres cuando caminan por las aceras de la ciudad. Hace unos meses las cámaras registraron la agresión sexual que sufrió la periodista Andrea Noel en las calles de la capital mexicana. El País, periódico español, tituló la nota de cobertura del hecho: “El riesgo de ser mujer en la Ciudad de México” . Aunque actualmente existe una política que busca impedir estos hechos, lo cierto es que se siguen cometiendo atropellos en contra de las mujeres. El problema resulta complejo, todos los días aparecen en los medios de comunicación nuevos casos de violencia hacia las mujeres. 

 

Como el caso del asesinato de Lucía Pérez, ocurrido el pasado 8 de octubre en Mar del Plata, Argentina, paralelo a la celebración del 31º Encuentro Nacional de Mujeres que se desarrolló en la ciudad de Rosario, donde más 70 mil personas demandaban la defensa de la igualdad de género y el fin de la violencia contra las mujeres. Lucía, una chica de 16 años, fue brutalmente violada, drogada y torturada, hasta provocarle la muerte tras un paro cardiorrespiratorio, ocasionado por las lesiones vaginales y los efectos de estupefacientes. Pero el fenómeno no se restringe a Argentina, ni a las muertas de Juárez en México, ni a Chile, Colombia, Perú, o Latinoamérica, ocurre en todo el mundo, cualquier día y a cualquier hora, el acoso y las violaciones a mujeres, niñas, niños, incluso hombres, están presentes. Porque el acoso no distingue género. Los hombres también son violentados de distintas formas.  

 

Se debe erradicar el pensamiento de que la mujer es un objeto sexual sin voz ni voto y de globalizar la idea de que el acoso nos afecta como sociedad y repercute en el desarrollo de las comunidades. Es desde la infancia, en la escuela, en el hogar y en los lugares de esparcimiento, así como en los lugares de trabajo para los adultos, que debe existir una educación basada en la equidad de género. Es hora de ponerle fin a la situación. La lucha contra el acoso no puede detenerse. Ni una menos.

 

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